La shawarma bien preparada —carne magra, marinada en especias naturales, asada lentamente y sin freír— puede encajar perfectamente en una alimentación equilibrada. El problema no es la shawarma en sí, sino las versiones hechas con carne procesada de baja calidad, salsas industriales cargadas de conservantes, y pan frito en exceso.
Qué hace que una shawarma sea una opción más saludable
- Carne marinada en especias reales (comino, cardamomo, pimienta de Jamaica), no en mezclas industriales con exceso de sal y aditivos.
- Cocción lenta en asador vertical, que no requiere freír la carne en aceite.
- Salsas caseras, donde se controla exactamente qué lleva cada una — a diferencia de las salsas embotelladas.
- Falafel hecho con garbanzos reales y horneado o frito en aceite limpio, no procesado industrialmente.
- Meat marinated in real spices (cumin, cardamom, allspice), not industrial blends with excess salt and additives.
- Slow cooking on a vertical spit, which doesn't require frying the meat in oil.
- Homemade sauces, where exactly what goes into them is controlled — unlike bottled sauces.
- Falafel made with real chickpeas and cooked in clean oil, not industrially processed.
Cómo lo hacemos en La Shawermeria
Nuestra carne se marina entre 24 y 48 horas en especias tradicionales del Levante —sin conservantes ni potenciadores artificiales— y se cocina lentamente en asador vertical. El falafel se prepara al momento con garbanzos frescos, hierbas y especias, no con mezclas preenvasadas. Y si buscas una opción vegetariana ligera, el plato de falafel con salsa tahini es una alternativa sólida dentro del menú.
Prueba una shawarma hecha con ingredientes de verdad.
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